Descripción
El problema de ser un “Friki de Piedra” es que las piedras pesan… y cuestan.
Todos hemos pasado por eso. Vas a una feria de minerales, ves esa impresionante geoda de amatista de 50kg, esa catedral brillante que quedaría perfecta en tu salón (y que probablemente requiere reforzar el suelo), miras la etiqueta del precio… y lloras.
Esta taza nace de esa necesidad. Si tu cuenta bancaria no está alineada con tus chakras ni con tus caprichos geológicos, esta taza es para ti.
En el diseño, nuestra querida geoda ha decidido tomar medidas drásticas y buscar un Sugar Daddy para financiarse a sí misma. Es una sátira divertida sobre los precios astronómicos de los ejemplares de museo.
¿Por qué necesitas esta taza en tu vitrina (o en tu mesa)?
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Declaración de intenciones: Ponla en tu escritorio para que tus familiares sepan qué regalarte (dinero o piedras grandes, gracias).
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Terapia de grupo: Perfecta para regalar a ese amigo geólogo o coleccionista que siempre dice “esta es la última piedra que compro” (mentira).
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Calidad Top: Impresión nítida que no se borra, aunque la laves mil veces para quitarle los restos de café o té.
Nota: La compra de esta taza no garantiza la aparición de un mecenas millonario, pero las risas están aseguradas.






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